Lluvia infinita

Por. Jhon AC

efecto-lluvia-en-parabrisas-auto-7223Una noche más. ¿La cuarta? ¿La quinta? No lo recuerdo. Aquí todos los días son iguales, y si comienzas a contarlos nunca terminan. Sabemos que ellos están delante, esperando que cometamos un error. La comida comienza a escasear, igual que los ánimos. Y el sentido: soldados atrincherados en otra guerra sin lógica.

El oscuro cielo se iluminaba esporádicamente por algunas aventuradas explosiones, pero éstas han sido cada vez menos frecuentes: nadie quiere atacar sin saber siquiera a qué distancia está el enemigo.

De pronto, la lluvia. Primero ligera, tanto que parece una ilusión. Después cae con más fuerza, intempestiva, como una señal del cielo, como si dios dijera “Aquí estoy, los miro, y lloro”. Sonreímos, abriendo la boca con timidez, bebiendo el líquido que escurre por nuestro rostro. Y, finalmente, gritamos y reímos abiertamente, con el agua resbalando por las armas. Y en un arrebato, uno de nuestros hombres sale de la trinchera, exponiéndose al enemigo, lanzando un alarido al infinito. Esperamos escuchar en cualquier momento el fuego que le de muerte, pero no llega. Y de pronto la luz, seguida por el sonido de un trueno: ha iniciado una tormenta eléctrica. Observamos que frente a él hay otros hombres, distintos e iguales a nosotros. Todos mirando hacia el cielo, a través de la lluvia, desarmados.

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